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HISTORIA DE LA IMPCH

Origenes de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile
 

La obra Metodista en Chile comenzó en 1877, a raíz de los viajes de Guillermo Taylor por la costa del Pacífico Sur. Fundador de la obra Metodista en África y en la India su trabajo consistía en establecer contactos con inmigrantes de habla inglesa que estuviesen interesados en tener escuelas y cultos dirigidos por Metodistas Norteamericanos.

1871 llega a Chile Juan Bautista Canut de Bon , un ex-jesuita de origen español, que pasó por el presbiterianismo, volvió al catolicismo y finalmente adoptó el Metodismo. 1890 conoció a William Taylor, que estaba empezando su labor misionera en Chile y fue nombrado Pastor, dedicando los seis años restantes de su vida a la predicación del evangelio en Chile y el establecimiento de nuevas Iglesias Metodistas.

Debido a su facilidad de palabras y su preparación, su prédica atrajo muchedumbres y causó furor entre los creyentes católicos aún así, en más de una ocasión, él y su familia estuvieron en peligro debido a los ataques físicos del populacho furioso. Canut fue enviado a Concepción para ayudar a empezar la obra en esa zona y desde allí viajaba regularmente a Chillán, Los Ángeles, Traiguén, Angol, Victoria y Temuco, teniendo reuniones de gran éxito. Después de dos años de estadía en Temuco, se vio forzado a volver a Santiago debido a razones de salud, falleciendo luego, a la edad de 50 años, el 9 de Noviembre de 1896. 25 años vivió en Chile, y se hizo tan popular que a todos los protestantes chilenos se les dice, hasta el día de hoy, "canutos".

Ya establecida la obra Metodista en Chile procedente de Chicago, Estados Unidos, llegó a nuestro país en el año 1889, el misionero Willis C. Hoover , designado por la Iglesia Metodista Episcopal para asumir el cargo de Rector del Colegio Inglés de Iquique. El 13 de Febrero de 1902, asumió la dirección de la Iglesia Metodista Episcopal en el puerto de Valparaíso

El Pastor Hoover inició en esta Iglesia, una intensa búsqueda de renovación espiritual a través de la oración y el estudio de la Palabra, principalmente en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Poco a poco empezó a gestarse una profunda comunión con Dios y un ambiente de mucha espiritualidad. Junto a eso, llegó a manos del Pastor Hoover, un folleto que hablaba de los sucesos extraordinarios ocurridos en un hogar de niñas huérfanas en la India. Se decía allí que habían sido bautizadas en el Espíritu Santo, el cual se había manifestado entre ellas con gran poder y gloria. El interés que despertó en la vida espiritual del pastor Hoover a raíz de la lectura, fue que deseó vivir y conocer en carne propia aquella maravillosa experiencia.

Comenzó entonces así a través de la oración diaria una intensa búsqueda de la cosas espirituales la cuales finalmente se manifestaron en extraordinarios y diversos dones; risas, llantos, gritos, cantos, lenguas extrañas, visiones, éxtasis en los cuales las personas caían al suelo y se sentían transportadas a otras partes, al cielo, al paraíso o a hermosos campos. Los que tenían esta experiencia se sentían felices y generalmente fueron cambiados en su forma de vivir. Fueron llenos del espíritu de oración, amor, alabanza y profecía. El Espíritu Santo los tomaba en las calles, las autoridades los llevaban a los cuarteles detenidos, los hermanos danzaban en los mismos cuarteles hablando en lenguas, profetizándole a la misma autoridad.

Estas manifestaciones provocaron que fueran perseguidos y echados fuera del templo Metodista Episcopal, porque no se aceptaba esta forma de avivamiento espiritual. Los trataban de locos, y muchas veces fueron sacados en andas por sus propios hermanos en la fe, que no estaban de acuerdo con estas manifestaciones. Aun así continuó este mover del espíritu santo.

Este despertar espiritual en la Iglesia Metodista Episcopal de Valparaíso, sufrió la más tenaz resistencia de parte de los demás Pastores Metodistas, como también de las autoridades de la iglesia Metodista Episcopal en Chile y Sudamérica. No obstante, la Iglesia allí crecía de una manera espectacular, llegando la asistencia los días domingos, a unas 1.500 personas.

Estos acontecimientos que estaban sucediendo en Valparaíso, eran seguidos muy de cerca por los hermanos de la 1ª y 2ª Iglesias Metodistas Episcopales de Santiago, los hermanos que venían desde el puerto les contaban las maravillas que el Señor estaba haciendo con ellos, por lo que también, un grupo de hermanos de ambas Iglesias en Santiago, estaban orando para que Dios también se hiciera presente de esta manera en sus vidas.

A raíz de tanta controversia y rechazo a la manifestación del Espíritu Santo dio por resultado el Domingo 12 de Septiembre de 1909, la separación de los grupos formados por la 18. Y 28. Iglesias Metodistas Episcopales de Santiago. El primer grupo lo encabezó el ayudante del Pastor Metodista, Víctor Pavés quien se retiró de la Iglesia de Calle Carnot para formar la nueva congregación en la calle Nataniel. Como había salido de la 28. Iglesia Metodista Episcopal, se llamó 28. Iglesia Pentecostal. El segundo grupo se separó en la misma fecha de la 18 Iglesia Metodista ubicada en calle Portales, lo encabezaron los hermanos Carlos Ley ton, Guillermo Toro y Eustaquio Cerda. Se denominó 1º Iglesia Pentecostal pues había salido de la 18. Iglesia Metodista Episcopal. La Iglesia en Valparaíso tardó un poco más en constituirse, pues tuvo que esperar los sucesos de la Conferencia Metodista Episcopal de 1910. Las presiones del Obispo Metodista y otros pastores para que el Pastor Hoover se retractara y diera por tierra con el movimiento Pentecostal, hicieron que finalmente Mr. Hoover presentara su renuncia a la Iglesia Metodista Episcopal el 13 de abril de 1910. Se formó así con los hermanos que le siguieron la 1ª. Iglesia Pentecostal de Valparaíso.

Las dos Iglesias de Santiago, que se habían separado, tomaron el acuerdo oficial en el cual invitaron al Pastor Hoover para que fuese su Superintendente. El aceptó y se formalizó finalmente la nueva Iglesia Metodista Pentecostal de Chile.

La 1ª Iglesia Metodista Pentecostal de Chile en Santiago se ubicó en calle Romero. A cargo del Pastor Carlos Leyton, quien fallece debido a una grave enfermedad. El Pastor Hoover designa entonces al hermano Manuel Umaña Salinas en el año 1911, como el nuevo Pastor de esa iglesia quien es ascendido al grado de Diacono en el año 1913 y posterior a Presbítero en el año 1916. En el año 1934 el Pastor Umaña es elegido Superintendente General de la Iglesia Metodista Pentecostal para ser ungido a posterior en la conferencia realizada en la ciudad de Tome en el año 1950 como primer Obispo Pentecostal en la historia de la iglesia evangélica chilena.

BIBLIOGRAFIA

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